
Grácia: es una de las zonas más pintorescas de la ciudad: el núcleo originario debería ser colocado dentro del Convento de Santa Maria de Grácia, del 1626; alrededor del convento fueron construidas muchas casas y granjas y el pequeño centro empezó poco a poco a crecer, logrando conseguir, en el 1850, la independencia, conservada hasta medio siglo después cuando fue anexionada a Barcelona.
Hoy aparece como un barrio rico de fascinación, con calles estrechas y movimentadas, constelado por plazas ricas de bares y cafés, un barrio que ha sabido guardar celosamente sus propias tradiciones..

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